1924 | FOTOGRABADOS - PROMOCION NACIONAL

La primera serie fotograbada de El Salvador, a cargo de Waterlow & Sons, se consideró diferentes en muchos aspectos, no solamente en la técnica de impresión. Luego de una larga tradición de grabados con motivos patrióticos (dignatarios, héroes, monumentos, símbolos nacionales, etc.), la administración de correos decide iniciar una nueva época, destinada a promover las riquezas, progreso, tradición y belleza de El Salvador.

 

La serie cuenta con diez valores, a los que debe añadirse la conocida variedad de 10c, conocida como "ATLANT CO".

495

Daniel Hernández

496

Gimnasio Nacional

497

Atlacatl

498

Conspiración de 1811

499

Puente sobre el Lempa

500

Mapa de Centroamérica

501

Bálsamo del Perú

502

Tula Serra Morazán

503

Colón en La Rábida

504

Escudo de Armas

A pesar de la larga trayectoria y basta experiencia de Waterlow & Sons, imprimiendo sellos postales, billetes y una amplia variedad de grabados, el proceso de impresión tuvo errores que escaparon de los controles de calidad de la empresa. El más conocido es el de las degradaciones de color por agotamiento de tinta, lo que dio lugar a pliegos que contenían una interesante diversidad de sellos con distintas tonalidades, tales como los que se muestran en los siguientes ejemplares de Daniel Hernández:

En cuanto a la variedad del mapa de Centro América (Sc# 500a), ubicada al final de la segunda linea de estampillas de la mayoría de pliegos (posición 20), ésta surge de un deterioro temprano de las planchas de impresión, ocasionando que la letra "I" de la palabra ATLANTICO se perdiera. Naturalmente, la mejor forma de coleccionar esta estampilla es en bloques de cuatro que contengan ambos márgenes, el superior y el lateral derecho.

 

Existe un filatelista salvadoreño de reconocida trayectoria que posee una porción de un pliego de las estampillas de 10 centavos, correspondiente a las primeras dos filas, en el cual la estampilla número veinte  "ATLANT CO" cuenta con los caracteres completos "ATLANTICO". Esto demuestra que la variedad "ATLANT CO" no fue ocasionada por un defecto en la producción de las planchas de grabado sino por un deterioro de las mismas durante el proceso de impresión.

500a

Aunque la serie se conoce como la primera emisión fotograbada, los valores de 35 centavos y 1 Colón fueron grabados con el tradicional método de bajo relieve (recess printing). Hablar de sobres de primer día resulta complicado, pues los sellos no fueron impresos al mismo tiempo. El decreto de impresión no es suficiente para determinar las fechas de entrega, por lo que es necesario recurrir a las publicaciones filatélicas de la época.

La emisión permaneción en circulación durante un número importante de años. En 1939, quince años después de la primera impresión, la administración de correos decide utilizar sobrantes de la estampilla grabada, con el escudo de armas (Sc# 504) como parte de la emisión de 1939 para conmemorar la Batalla de San Pedro Perulapán. Los sobres de servicio ordinario y los sobres de servicio certificado, con franqueo combinado, permitían realizar combinaciones bastante atractivas, cumpliendo así el propósito por el cual los diseños de los sellos postales habían sido seleccionados.

1927 | Banco Occidental
1930 | Ernesto Dreyfus

Algunas de las estampillas llamaron la atención de los medios de comunicación, mereciendo diferentes tipos de notas para explicar el motivo de los diseños.

THE WINNIPEG TRIBUNE. 18 de mayo de 1935

Coleccionimos de Estampillas

 

Estampilla Rinde Tributo a Revolucionarios

 

   El control España tuvo alguna vez sobre sus colonias en América era tan estricto que cuando al fin se dio un intento de liberación, los mismos individuos que se habrían beneficiado del movimiento, fueron quienes exclamaron que era privilegio y se negaron a ayudar. Fue por esto que el primero intento de liberar al Salvador del dominio español fracasó. 

   Esto tuvo lugar en 1811, y fue dirigido por seis hombres, dos de ellos sacerdotes. Su revuelta duró menos de un mes, lograron la expulsión del déspotico gobernador y amnistía para ellos. Diez años más tarde, Salvador lograría su independencia.

   Esta "Conspiración de 1811" ha sido representada en un sello de la emisión de 1924 del Salvador.

THE BROOKLYN DAILY EAGLE. 18 de abril de 1933

 

Publicidad de Café en Estampilla Ocasionó Fuerte Protesta

 

   (...) De todos modos, nadie puede contradecir la afirmación del Salvador, "Solo el Salvador produce el balsama del Peru" (only Salvador produces Peruvian balsam), pues ocurre que la declaración es verdadera. Se cuenta que quienes descubriron los árboles de bálsamo del Perú los llamaron así para despistar a otros que andaban tras la búsqueda de tan valiosos árboles.

De la serie, sin embargo, fue el grabado de la Señorita Tula Serra la que despertó los más entusiastas comentarios. Tanto los medios de prensa norteamericanos como los latinoamericanos comentaron la belleza de la pieza. El 20 de agosto de 1925, el diario salvadoreño EL DIA reprodujo una nota de la revista filatélica cubana ADELANTE, a cargo de Cap. José D. Sagué, la cual se titulada VENUS FILATELICA. En la nota, el periodista describe, de manera apasionada, la hermosura del grabado de la viñeta.

EL DIA

San Salvador, 20 de agosto de 1925

 

VENUS FILATELICA

Elogio a la nueva emisión de estampillas salvadoreña

 

     La revista filatélica de cuba "ADELANTE" publica el artículo que a continuación reproducimos. Lo ilustra el colega cubano con un fotograbado de la estampilla de a 35 centavos, de Correo de El Salvador, aumentada, para hacer resaltar la belleza salvadoreña entre ramas de café florecido. Bien saben nuestros lectores que la "Venus Filatélica" salvadoreña que tan celebrada ha sido en el extranjero, no es otra que la gentil señorita Tula Serra Morazán.--N. de la D.

 

     Entre otras varias, que forman una serie, vino a mis manos un sello raro, raro, raro, porque su factura y su diseño, altamente sugestivos, lo diferencian completa y absolutamente de todos los tipos conocidos.

     La hermosa serie viene de la República del Salvador, pequeño Estado de la costa del Pacífico, el más poblado y uno de los más ricos y amables de la América Central.

     Acostumbrados estamos a montar en nuestros álbumes estampillas postales con bustos de reyes, gobernantes, legisladores, militares y patriotas; paisajes, monumentos y ejemplares de la flora y fauna del orbe entero y en último caso, con tipos indígenas, mas o meno auténticos, y faenas agrícolas.

     Todos estos diseños, esmaltados en colores, contribuyen a darle ese aspecto de seriedad y hasta de ciencia a nuestro hermoso pasatiempo y hacen que los profanos nos miren con la misma picante curiosidad con que se contempla a los sabios -sumidos en sus investigaciones, -o a los locos.

     Las revistas técnicas, los artículos filatélicos todos, giran, con fines educativos, acerca de lo que cada diseño representa en sus relaciones con la historia, la política y las artes; y los retratos -el distintivo más usado en los sellos, -provocan siempre una biografía o un panegírico.

     Pero ahora no se trata de nada de eso: la innovación con que la República hermana nos obsequia es toda una revolución y una enseñanza audaz: de un manotazo barre con generales, políticos y monumentos; los proscribe y los avienta, y, relegándolos a un museo de antigüedades, nos da, bajo la luz de los trópicos y orlado de carmín, el busto de una mujer hermosa.

     ¿Quién es ella?

     ¿Por qué luce ahí esa mujer de melena corta y sedos rizos, en ves de un hirsuto general o un monumento de piedra?

     ¿De dónde viene? ¿Vió acaso la luz primera sobre las cumbres de Jucuapa u oyendo los murmullos del Lempa, mirándose en el espejo del Ilopango o aspirando las brisas de Acajutla? "La bella" o viene de Santa Anan, la jocunda, para certificar que es todavía la Siguateguacán de los aztecas: "lugar abundante de mujeres?"

     ¡Qué importa quién sea!

     Es una mujer; es decir, es la mujer. Es una belleza; es decir, es la belleza. Y como belleza y como mujer, sin otros que esos, sus dos indiscutibles títulos, que son su alcurnia y su blasón, se asoma el marco carmesí de la estampilla, -vental móvil y riente, - desde donde contempla al Universo que gira a sus pies.

     Una leve sonrisa hay en su boca y los ojos, abiertos y soñadores, parecen asombrados, -asustados tal vez, -bajo la luz de todos los cielos y de los soles todos que presiente.

     Su belleza aspira, (nuestra ilusión encantada presta vida a su seno), el perfume fragante de las guirnaldas de cafeto en fruto, que constituyen la aureola y el halo de su espléndida figura; y en la soledad de nuestros gabinetes, en las silentes horas de amable coloquio con nuestros pedacitos de papel, cuantas veces, absortos, ensimismados y a través del lente le pediremos al noble busto un fugaz latido o un leve pestañar.

     Y llemos de amabilidad, plenos de encanto, fascinados por el ensueño de sus ojos y la ténue sonrisa de us boca, a solas con ella inquirimos:

     ¿Quién tre trajo, reina? ¿qué vientos soplaron en tu tierra, en esa hermosa tierra que el Pacífico besa y que te hizo de la sal de sus playas, de la luz de sus cielos y del juego y perfume de sus cafetos -que derribaron de un golpe tradiciones y costumbres y te sentaron en el trono más alto que suelo alguno pueda darle a un hijo? ¿Quién el que rubricó la idea con ese rótulo: "EL MEJOR CAFE" que nos mantiene confusos, a tal punto, que no sabemos si él se refiere a la guirnalda que te adorna o él constituye la divisa de tu escudo?

     ¿Qué especie  de adoración sutil supiste despertar para que así te eligieran entre miles, y fueras, -tal vez sin tú saberlo, -bandera de ufanía y de belleza y orgullo de tu tierra y de tu raza?

     ¿Qué amores encendiste?

     ¿Qué afanes desataste?

***

     Cuentan los anales filatélicos, que cuando el reino de Sicilia, (que hoy forma parte del de Italia), emitía sus sellos con el busto del Rey Fernando, este castigaba, como reo de un delito de lesa majestad, al empleado inexperto de correos, que no sabiendo aplicar el cuño cancelador al marco del sello estropeaba su faz; y que los czares de Rusia no permitieron, antes de 1913 poner sus bustos en los sellos para evitar la irreverencia del cancelador; por lo que algunos rusos del viejo régimen atribuyen la desgracia ocurrida a todos los Romanoff, al haber violado la antigua tradición.

     Nosotros, -como el Rey siciliano y los czares rusos- pedimos el mantenimiento de tu faz inmaculada y que más que reina y que czarina, eres la nueva Diosa.

J.D.S.

Y, curiosamente, la oración de José D. Sagué se cumplió, pues los sobres menos comunes de la serie son aquellos en los que se utilizaron las estampillas de Tula Serra para el franqueo, probablemente por el elevado valor facial (35c) como por la demanda de estampillas nuevas que pudo haber existido.

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